J.Fernando Family Wines

Viñedos de la Cuesta: la expresión del Tempranillo con 9 meses de crianza en roble

En el universo de los vinos tempranillo, encontrar el equilibrio entre la expresión de la variedad y los matices que aporta la crianza en roble es una cuestión de precisión. No se trata de que la madera tome el protagonismo, ni de que la fruta se quede en un segundo plano. Se trata de conseguir que ambos elementos convivan, se complementen y construyan un vino con personalidad propia. Esa es precisamente la propuesta de Viñedos de la Cuesta, un vino tinto 100% Tempranillo que combina carácter frutal, estructura y una crianza de nueve meses en barricas de roble francés y americano.

Procedente de la Finca Venta de Don Quijote, en Castilla-La Mancha, este vino de la I.G.P. Vinos de la Tierra de Castilla representa una interpretación de la variedad que apuesta por la intensidad aromática, la suavidad de sus taninos y una boca amplia, sabrosa y persistente.

Pero vayamos por partes, porque una buena nota de cata siempre tiene algo más que contarnos.

Viñedos de la Cuesta: un Tempranillo que comienza por la vista

La primera impresión de Viñedos de la Cuesta llega con su color rojo picota y ribete granate que anticipa su evolución y su paso por madera. Una tonalidad intensa, propia de un tinto que conserva una buena expresión de fruta y que, tras nueve meses de crianza en barrica, incorpora nuevos matices a su perfil visual y sensorial.

En la cata, observar el color no es un mero trámite. Nos ofrece una primera aproximación al vino y nos prepara para lo que encontraremos después en nariz y boca.

En este caso, la intensidad cromática acompaña a un perfil que busca mantener la identidad del Tempranillo sin renunciar a la complejidad que aporta su elaboración.

Una nariz donde la fruta y la madera hablan el mismo idioma

Si hay un aspecto que define el carácter de Viñedos de la Cuesta, es su equilibrio aromático. Su nariz es limpia, franca y de buena intensidad, con una combinación de fruta roja y negra que constituye el eje principal de la experiencia.

Aparecen aromas de cereza y frambuesa, acompañados de zarzamora, que aportan frescura, expresión frutal y una agradable sensación de madurez. Son aromas reconocibles, directos y bien definidos, que permiten identificar la personalidad del Tempranillo desde el primer acercamiento.

A esta base se incorporan las notas procedentes de sus nueve meses de crianza en barricas de roble francés y americano. La vainilla, el cacao y los ligeros tostados enriquecen el conjunto sin ocultar la fruta.

La madera, en este caso, no pretende convertirse en la protagonista de la conversación. Su función es aportar profundidad, matices y complejidad, acompañando la expresión varietal.

Este equilibrio resulta especialmente interesante cuando hablamos de vinos tempranillo con crianza, ya que permite disfrutar tanto de los aromas propios de la uva como de los que aparecen durante su evolución en barrica.

La importancia de los nueve meses de crianza

La elaboración de Viñedos de la Cuesta comienza con una vendimia a finales de septiembre en la Finca Venta de Don Quijote. La fermentación se lleva a cabo en depósitos de acero inoxidable termorregulados, un sistema que permite controlar la temperatura durante el proceso y favorecer una evolución adecuada del vino.

Posteriormente, el Tempranillo pasa nueve meses en barricas de roble francés y americano.

¿Y qué aporta exactamente este periodo?

La crianza en barrica contribuye a integrar los diferentes componentes del vino, desarrollar nuevos matices aromáticos y favorecer una evolución de los taninos. El resultado es un perfil en el que la fruta madura convive con notas especiadas, vainilla, cacao y ligeros tostados.

En Viñedos de la Cuesta, esta combinación se traduce en un vino tinto con estructura y personalidad, pero sin perder la sensación de equilibrio que buscamos en un vino pensado para disfrutar de principio a fin.

Una boca amplia, sabrosa y con taninos pulidos

Llegamos a la fase gustativa, donde Viñedos de la Cuesta confirma lo que ya anticipaba su expresión aromática.

Su entrada es amplia y sabrosa, con una textura que transmite volumen y una sensación de jugosidad que invita a continuar. El tanino maduro y pulido aporta estructura sin resultar agresivo, mientras que la acidez equilibrada mantiene el conjunto fresco y dinámico.

Esta combinación es especialmente relevante en los vinos tintos con crianza. Un vino puede presentar una buena intensidad aromática, pero si su estructura no acompaña, la experiencia queda incompleta.

Aquí encontramos una relación bien integrada entre fruta, acidez y tanino. La crianza aporta profundidad, mientras que la variedad conserva su protagonismo.

El final largo y persistente es largo y persistente, con recuerdos especiados y de fruta madura que prolongan las sensaciones después de cada sorbo.

Viñedos de la Cuesta: un vino para disfrutar sin prisas

Con una graduación alcohólica del 14,5%, añada 2022 y elaboración a partir de Tempranillo 100%, Viñedos de la Cuesta se incorpora a la categoría de vinos tintos de selección y crianza de la I.G.P. Vinos de la Tierra de Castilla.

Su perfil reúne características que permiten disfrutarlo tanto en una comida como en esos momentos en los que una copa de vino se convierte en el mejor acompañamiento para una buena conversación.

Su expresión de fruta roja y negra, los matices de su crianza en roble y una boca amplia y equilibrada dibujan una propuesta en la que cada elemento tiene su espacio.

Porque, cuando hablamos de vinos tempranillo, la personalidad no depende únicamente de la variedad o del tiempo que permanece en barrica. También está en cómo se relacionan todos sus componentes.

Y en Viñedos de la Cuesta, esa relación se expresa en un tinto de carácter definido, fruta madura, elegancia y persistencia. Un Tempranillo con crianza que nos recuerda que nueve meses pueden dar mucho de sí cuando el equilibrio es el verdadero objetivo.

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